La reconstrucción comienza con un ingeniero
Manuel Pellegrini fue un central cumplidor de la Universidad de Chile. Era alto, robusto, un buen tallo en defensa. Con el balón tenías más dificultades, pero su compromiso y experiencia el hicieron sobresalir en el centro de la zaga. Durante 13 temporadas recogió tantos elogios de su afición como ausencia de títulos. Tan sólo una Copa de Chile adorna su palmarés. A Pellegrini la retirada de los terrenos de juego le cogió por sorpresa. En un partido de Copa frente al humilde Sandino, su portero rechazó un disparo de un ariete rival, Pellegrini se preparó pasa saltar y despejar el balón, pero un mocoso de 17 años, con muelles en vez de piernas, le ganó el salto y anotó el gol. Tras esta experiencia, y con el peso de 13 años en la élite, el bueno de Pellegrini se planteó la retirada. El joven que le hizo ver la luz se llamaba Iván Zamorano y echando un vistazo a su posterior trayectoria, como reconoce Pellegrini “"si hubiera sabido dónde iba a llegar hubiera seguido dos años más".Con la misma sangre fría que decidió retirarse se planteó su futuro como entrenador. La licenciatura en ingeniería civil le podría dar más en el terreno económico en los primeros años, pero decidió emprender otra maravillosa aventura. Manuel Pellegrini se la jugó, y salió cara. Toda la fama ganada a base de esfuerzo en el terreno de juego, se fue al garete en apenas un par de años como entrenador. Las cosas no le fueron bien en el Universidad de Chile, y tras deambular por otros equipos chilenos, firmó con uno de sus rivales históricos, la Universidad Católica.
Pellegrini pronto entendió que su madurez como entrenador pasaba por hacer las maletas. Emprendió el viaje rumbo a Ecuador y posteriormente a Argentina, donde se proclamó campeón con San Lorenzo de Almagro y River Plate. Cuando llegó a San Lorenzo, el equipo bonaerense acaba de terminar la enésima remodelación en su estadio, el Nuevo Gasómetro, cuya originalidad se basa en que en su gradería no tiene esquinas. Cuentan que el presidente del club, tentado por la condición de ingeniero del nuevo técnico dijo algo así como “si no triunfas como técnico, al menos puedes ayudarnos a cerrar el estadio”. A Pellegrini no le hizo gracia.
Nunca fue el nuevo entrenador del Real Madrid un tipo de muchas bromas. Es serio, nunca dice una palabra de más si no es totalmente necesario y tiene fama de ser franco y directo con sus jugadores, como demostró con Riquelme cuando le mostró la puerta de salida. Paradójicamente tuvo que emigrar de su país para encontrar el reconocimiento que se le negaba dentro. Ahora, es toda una institución en su país. Sean aficionados de Colo-Colo o de la U, todos apuestan firmemente por su éxito al mando de la nave madridista. En la Embajada de Chile en Madrid, la actividad se paraliza a las 12 del mediodía. Son las 6 de la mañana en su país y las radios comienzan su frenética actividad. El tema de apertura de los programas es el mismo: Pellegrini, el hombre que tuvo que escapar de Chile para triunfar. En la Embajada nadie duda de su capacidad, le ven preparado para este reto y saben que no defraudará. “Esperemos que no aparezca ningún Zamorano para retirarle”, apunta un funcionario.

