martes, 26 de mayo de 2009

¡Había una vez un circo, que alegraba siempre a…!

A sus rivales, a los culés, a los atléticos, a los que aspiran a ganar la Liga de Campeones, etc. Desde hace tres años se ha instalado el circo más grande del mundo en Madrid y la carpa está apuntalada en La Castellana.

Hubo un tiempo en el que el director del mayor espectáculo del mundo era, un tal, Ramón Calderón. Deleitaba a todos amañando asambleas con gente que no era socia del Madrid, fichaba a jugadores, por un precio muy elevado, y luego no los podía inscribir en la Champions, etc. Calderón tuvo que dimitir después de que sus cachorros, Nanín y Bárcena, la preparasen en una Asamblea. Pero como son buenos profesionales del espectáculo han seguido pisoteando la imagen del Madrid en los juzgados. A Calderón le sustituyó Boluda, simpático presidente que iba a chorrear al Liverpool. Los de la Real Academia de la Lengua han definido la palabra chorreo como: goleada a favor de un rival histórico del Madrid, y si es frente al Madrid, el chorreo es total, como en el 2-6.

Se convocaron elecciones, con lo que muchos pensaron que el circo se iba, en su gira por el mundo, a otra ciudad. Pero no fue así y de momento sigue en Madrid con el cartel de no hay billetes. El primero en pisar la arena fue: el trapecista más esperado, el anhelado por casi todos, el que no necesita red y sí los aplausos del respetable, también que le digan lo listo que es. Apareció en escena, por fin, Florentino Pérez. Su primera actuación la dio en el Hotel Ritz, donde no pidió disculpas por su huida en el anterior número, pero sí que reconoció que fue un error. A lo que añadió que va a crear un equipo espectacular, con Valdano… vamos más de lo mismo: la mujer barbuda y elefantes futbolista.

Florentino es trapecista, malabarista e incluso funámbulo, pero faltaban algo que es imprescindible en todo circo, los payasos. En estas salió a escena Fernando Martínez Blanco que con cuatro chistes sobre Obama, Kennedy y un niño, mandó al carajo la candidatura de Onieva.

Había un circense que prometía, pero puso la excusa del aval y que era consciente que contra Florentino iba a perder tiempo y dinero, ese era Eugenio Martínez Bravo.

Sin Onieva ni Martínez Bravo en pista, todo estaba preparado para el gran show, se apagaron las luces, el mundo tomó oxígeno para la presentación de…. ¡¡EDU GARCIA!! Y es que el tipo es un lumbreras, se le ve. Mientras nosotros, que vamos de listillos, estamos pensando para el banquillo del Madrid en Wenger, Mourinho o Pellegrini, él ha pensado en (esperen que lo busco) Slaven Bilic. Y mientras algunos sueñan con reforazar la plantilla blanca con Cristiano, Kaka o Villa; él, que es una adelantado su tiempo, ha contactado con Keirrison y Marcano.

Lo peor de todo es que está apoyado por la OID, que es una ONG que lucha por la integración de discapacitados en España. Estos se han autoinvitado al espectáculo y es que ¿una ONG no tiene cosas mejores en las que gastarse el dinero que en promocionar a un personaje en las elecciones al Madrid? ¿Y los discapacitados que son de otros equipos que opinan que OID se gaste el dinero en tener cinco minutos de gloria en el Madrid?

Circo del bueno y gratis (a pesar de la crisis)

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