jueves, 21 de mayo de 2009

Senderismo de etiqueta

>No es de sabios ni filósofos decir que no conocemos nuestra tierra. Existen caminos inexpugnables dentro de nuestras provincias, ajenos a todo aquel que, temporal o permanentemente, reside en ellas. Todavía se pueden descubrir nuevas rutas y parajes que suenan o no, a todos aquellos que viven por la zona.


Así se descubre la ruta del río Borosa, en la sierra de Cazorla. Ajenos a todo lo relacionado con este sendero, viven la mayoría de ciudadanos de la provincia de Jaén.


Esta ruta, recomendada para cualquier edad, recorre el corazón del parque natural bordeando al aludido río durante algo más de cuatro horas. Un camino que se aleja de cualquier sendero inhóspito, con tramos llanos y limpios donde poder contemplar la belleza que la naturaleza ha creado en este agraciado paisaje. No es baldío decir que es una travesía recorrida por niños y ancianos, sobre todo en el primer tramo de la senda, siendo gradualmente menos concurrida cuanto más nos acercamos a los tramos más arduos y complejos.


Un total de 22 kilómetros separan el inicio de la ruta con la Laguna de Valdeazores, última etapa de nuestro idílico viaje a través del espacio natural reservado más grande de España. Durante el trayecto, cruzaremos el río en puentes de madera y bordearemos las montañas entre imponentes rocas, que nos llevarán a cruzar la Cerrada de Elías y llegar al fin del recorrido para los menos capacitados. A partir de ahí, comienza el verdadero lance para los senderistas que estén dispuestos a llegar hasta el objetivo más anhelado, la laguna y el nacimiento del río.


Un camino inclinado y abrupto lleva hasta el Salto de los Órganos, una fascinante cascada más propia de zonas septentrionales que de estos parajes. Dicha cascada, deberá ser atravesada por debajo, siendo una de las partes más bonitas y recordadas de esta aventura.


Antes de llegar a la cima de la montaña, en el escabroso camino, encontraremos embaucadoras cuevas y aperturas a las que entrar, accesibles sólo con luz artificial y sumo cuidado. Este sendero nos llevará al final de la escalada, a la sublime Laguna de Valdeazores, donde podremos disfrutar de la incomparable belleza que se aloja esta tierra y descansar del imponente viaje que se ha realizado.


En este rellano de tranquilidad, veremos nacer el río Borosa, con el agua brotando de entre las rocas creando un extraordinario estanque que embelesará nuestra vista. Además, con algo de fortuna, veremos la fauna que se emplaza en este paraje, muflones, cabras monteses, patos salvajes, garzas, martines pescadores y un sinfín de aves y mamíferos que residen por esta zona. Sólo queda descansar, disfrutar del paisaje y prepararse para la vuelta antes de que llegue la oscuridad.

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