Pitos y abucheos contra la Marcha Real
He necesitado dos días para reponerme, para levantar cabeza después del mayor insulto a la patria desde que aquel trompetista australiano tocase el himno de Riego en la final de Copa Davis de 2003. El motivo de mi decaimiento no se debe a los silbidos que en Mestalla propiciaron algunos al himno de España y a su jefe de Estado, mi abatimiento se debe a las reacciones posteriores.
La gente está sorprendida e indignada por los silbidos. Yo estaría sorprendido si hubiese habido aplausos. Pero aun así, creo que la reacción que tuvo parte del público, no todos, no se puede aprobar y es poco afortunada. Si bien esto se queda corto al lado de la genial decisión de TVE (la pública) de ignorar el himno, sabiendo lo que iba a pasar conectaron con Bilbao y Barcelona, como si el personal no supiese lo que estaba sucediendo en el campo. Nos toman por tontos. Pero rectificar es de sabios, y en el descanso llegó la obra cumbre de nuestra tele, emitieron el himno; pero no con el sonido original, sino tapando los pitos, y por si no había quedado clara la chapuza, lo volvieron a dar finalizado el partido.
Lo más triste es que algunos medios, con periodistas como adoctrinadores y atizadores de los infieles a la patria, han destacado por encima de todo, los silbidos a la bandera y al monarca. Mando un aviso a navegantes, esto no va ser la última vez que pase. Ya que, posiblemente, se volverá a silbar si llegan a la final otros equipos vascos, navarros, catalanes, gallegos, etc. Considero que es hora de ver que en España hay diferentes realidades culturales y diversos sentimientos de identidad, y que en definitiva nuestra convivencia bajo el mismo techo es lo que hace grande a este país; es decir, la diversidad. Lo ridículo es creer que después del triunfo de España en la Eurocopa había caído sobre el Estado un manto unificador y rojigualdo. Nada de eso, ya se ha visto. Pero conviene recordar, para todos aquellos que ignoran la realidad y que hablan de vascos y catalanes como si fuesen todos etarras e independentistas respectivamente, que en Cataluña gobierna el PSC, con el señor Montilla a la cabeza, y que en el País Vasco gobiernan el PSOE y el PP, con un Lehendakari que se apellida López.
Los españoles a día de hoy no estamos para dar lecciones de comportamiento y civismo a nadie. Nos hemos alarmado porque silbaron nuestro himno. Recuerdo que nosotros hacemos lo mismo contra los rivales de la selección española de fútbol, como ejemplo el último partido que jugamos contra Turquía en el Bernabéu (ver vídeo). Y es que en el campo del Real Madrid no es la primera vez que montan un numerito, sino recuerden el lamentable espectáculo que dieron algunos energúmenos en el partido España-Inglaterra donde se silbó a los jugadores negros del equipo inglés como si fuesen monos. Eso sí que dio la vuelta al mundo. Desde entonces no son pocos los que piensan que somos un poco racistas. Tampoco fuimos la mejor afición en la Eurocopa, aunque algunos medios digan que sí, yo estuve allí y os aseguro que no. Era triste ver a compatriotas mostrar sus ideas fascistas por Austria y Suiza, por no decir del menosprecio a otras aficiones. Tenemos tanto que aprender.
Si alguno piensa que este problema de silbar nuestro propio himno sólo ocurre aquí, no es cierto, no se auto engañe. Sin ir muy lejos, La Marsellesa es silbada cada vez que Francia juega contra un equipo magrebí en el estadio de Saint-Denis. No porque vengan a malograrlo los hinchas de la otra orilla del Mediterráneo, sino porque se ocupan de pitarlo los hijos, los nietos y hasta los bisnietos de los inmigrantes norteafricanos. Un gesto de rebeldía a la segregación, un desahogo anti francés arraigado en los barrios marginales que rodean el Stade de France. Un poco más al norte, en el Reino Unido también hay polémica cuando se enfrentan sus diferentes regiones entre sí, por no hablar si el duelo es entre Inglaterra e Irlanda del Norte donde el partido se convierte en una cuestión de Estado.
No cabe duda que silbar el himno es despreciarlo, y como ya he dicho no me parece correcto. Pero lo que no entiendo es por qué todos los que se alarman por esto, no ponen el grito en el cielo cuando un deportista español triunfa por el mundo, y un día la Marcha Real dura diez segundos y otro día se alarga hasta un minuto. Por no hablar de un estadio cantando: chunta, chunta, tachunta, chunta… a modo de letra de nuestro himno. ¿No es esto menospreciar a nuestro himno?
Volviendo a Mestalla, no vi muchas Ikurriñas ni señeras o, tal vez, menos de las esperadas. Otra cosa que no apareció por el estadio en masa fueron las pancartas de apoyo a ETA o la típica con el mapa de Euskal Herria y la frase: Euskal presoak, Euskal Herrira (los presos vascos a Euskal Herria). Dicen los que estuvieron en la final de 1984, que esta ha sido más cívica en las gradas. Algo hemos mejorado.
Para finaliar, disculpen pero yo me quedo con que el partido del miércoles fue una fiesta sin igual, donde hubo un ambiente pocas veces vivido en un campo de fútbol. Los vascos y catalanes han honrado la Copa de España. En Bilbao se vivió un día como en la Semana Grande, con San Mamés abarrotado, con pantallas gigantes en las calles, con conciertos, etc. El comportamiento de las dos aficiones antes de la final ha sido excelente. Durante el partido se hizo un homenaje al fútbol y al deporte. No pararon de animar, y la grada presentaba un colorido pocas veces visto. Sólo un impresentable quiso estropear el espectáculo, pero la, casi siempre ejemplar, afición del Athletic lo delató y fue detenido. Nadie se movió del campo durante la celebración del Barça para felicitar al campeón. Y para finalizar esta aventura, el Athletic fue recibido en Bilbao como si hubiese ganado.
2 comentarios:
yo estuve en valencia y los hinchs del barsa estuvieron todo el dia en la carpa del athletic porque en la suya no habia ambiente. ningun problema con ellos, estaban como en su casa. incluso despues delpartido estaban en nuestra carpa y se les felicito, y se tomo un cacharro con ellos. ningun problema, la aficion del athletic es ejemplar. muchos tendrian q aprender de ella.
Bravo, por el más que acertado análisis de lo acontecido en la final de copa,sin maniqueismos ni concesiones a esos lugares comunes, tan en boga en el periodismo deportivo, cuando se trata de atender a cuestiones que trascienden lo estrictamente, futbolístico, es el caso. Bravo también, por la puntualización: "Marcha real", denota conocimiento de lo que se habla. Y, bravo, por fin, por denunciar el nauseabundo e infantiloide acto de censura de la televisión pública, que nos situó, por un momento, al nivel de la más burda de las dictaduras bananeras.
Ánimo y a seguir con ello. ¡Visca el Barça!
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