jueves, 10 de septiembre de 2009

Maradona no hace milagros




Después de caer ayer ante Paraguay por uno a cero, Argentina está sumando posibilidades para quedarse fuera del Mundial. Es quinto de su grupo, puesto que le da acceso a la repesca en una eliminatoria a ida y vuelta contra el cuarto clasificado de la zona de América del Norte, Centroamérica y el Caribe. Pero detrás de la albiceleste acechan Uruguay y Venezuela ambos a un punto y Colombia a dos puntos. Los de Maradona dependen de sí mismo, el próximo partido es en casa contra Perú, último clasificado del grupo, y el definitivo encuentro es el clásico frente a Uruguay, partido que puede ser dramático para dos selecciones campeonas del mundo.

Argentina no ha llegado a esta situación de manera fortuita. Parte de culpa tienen los iluminados que han puesto a Maradona al frente de la selección. El Diego fue el mejor durante unos años dentro del campo, pero de ahí no pasa. Está lejos de ser Dios o algo extraordinario. Como jugador poco se le puede discutir, excepto su problema con las drogas, que comenzó en Barcelona a principios de los ochenta (cuántos años metiéndose de todo y lo que tardó en dar positivo en un control antidoping, luego los ciclistas son unos yonkis y eso que pasan decenas de controles al año a lo que hay que sumar el pasaporte biológico) y que mermó sensiblemente su carrera. Pero fuera del campo en multitud de ocasiones se ha comportado de manera lamentable (por no decir como un gilipollas), y no sólo es su culpa, casi es algo lógico si una legión de fanáticos te considera Dios. Maradona pasó de la miseria a Dios de manera fulgurante, casi sin tiempo para asimilarlo. Y desde el Olimpo espetaba lo primero que le venía a la cabeza: que si Bush es un criminal, que si Castro es el salvador de la humanidad y de paso se tatuó la cara del Che en el brazo, en sus ratos libres atacaba a los periodistas y como no hizo suficiente el ridículo la televisión argentina le dio un programa.

Entre homenajes desmedidos y concesión de todo tipo de caprichos alguien tuvo la genial idea de auparlo a seleccionador de Argentina, y eso que su balance como entrenador es bastante pobre. A esto ayudó la mala gestión del anterior seleccionador, Alfio Basile, y la presión de las empresas Renova y Santa Mónica Sports que pagan el 50% del sueldo del seleccionador.

Parece que a los argentinos se les puede acabar la paciencia con Maradona si finalmente no entran en el Mundial, llevan desde 1993 sin ganar ningún título, y es que gran parte del fracaso de la albiceleste lleva la firma del 10. Argentina se juega la vida y sobre el campo ayer estaban Papa, Dátolo, Gago, Heinze y Verón quien fue expulsado al poco de comenzar la segunda parte. No creo que sea tan difícil hacer una selección en torno al mejor jugador del mundo, Messi, y acompañarlo con Agüero e Higuaín.

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