miércoles, 19 de noviembre de 2008

El efecto Bynum

El año pasado, tras perder la final contra los Celtics muchos seguidores de los Lakers tenían el mismo lamento en su cabeza, “¿qué hubiera pasado con Bynum en la cancha?”. Durante la temporada regular Bynum había jugado a gran nivel en Los Ángeles, promediando más de 13 puntos y 10 rebotes por partido. “Por fín ha explotado” dirían los aficionados angelinos después de dos temporadas con más penas que gloria de este número 10 del draft en 2005. Los Lakers funcionaban en la pintura como hace años y para apostar a ganador, el GM de Los Ángeles consiguió la adquisión de un compañero para Andrew en el poste bajo, Pau Gasol. En LA se las prometían muy felices, pero Bynum se rompió. Y los Lakers sucumbieron ante Garnett y compañía en la final.

Tras la final perdida, muchos centraron sus miras en Bynum, como el mejor fichaje de los Lakers para intentar el asalto al anillo este año. Esta bestia de 2,13 m. y 129 kg. y tan sólo 21 años, se presentaba esta temporada como el mesías, en una franquicia tan necesitada de contar con un pívot dominante tras la marcha de O'Neal, Bynum lo tenía todo para triunfar. Su evolución decía que este año mejoraría sus números, pero no ha sido así. Bynum promedia ahora casi 10 puntos y 9 rebotes por partido. Pero su presencia es notable en la cancha. Es lo que los entrenadores llaman intangibles, datos que las estadísticas no recogen pero que los entrenadores son capaces de ver. Que se lo digan a Carlos Jiménez.

La consecuencia principal de la presencia de Bynum ha sido la liberación de Gasol. Pau ha pasado ha jugar de 4, con más libertad de movimientos en ataque y sin tener que estar tan centrado en labores defensivas. Para eso tiene a su lado al gigante Bynum. El de Sant Boi puede aprovechar así los centímetros que saca por norma general a sus defensores. No sólo eso, sino que cuando Bynum necesita un descanso, Pau ocupa la posición de pívot sin ningún problema. Un jugador tan inteligente como él, cambia el chip rápidamente y ante defensores más grandes que él opta por su gran movilidad para hacer añicos a las defensas rivales. El resultado es que Gasol debe sumar más que el año pasado.

Músculo, intimidación, rebotes, defensa... y una bendición para Pau. La bestia Bynum debe saber centrar su papel en los Lakers, es joven y ambicioso y es posible que le cueste entender su nuevo rol, pero los más veteranos como Bryant o Fisher deben llevarle por el buen camino. Bynum puede estropear ligeramente sus números, pero los Lakers saldrán ganando y Gasol deberá estar muy agradecido.

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