La NBA ha echado a andar con inusitada expectación entre los aficionados españoles. A unos asentados Pau Gasol y Calderón y un Sergio Rodríguez que luchará por sumar cada vez más minutos como segundo base en los Blazers, se unen dos nuevos talentos: Marc Gasol y Rudy Fernández. El inicio de los rookies españoles ha sido excelente en este primer medio mes de competición: Marc promedia 12 puntos y 8 rebotes en unos 30 minutos por partido, mientras que Rudy anota 15 puntos en 28 minutos de media.Cegados por los grandes éxitos de nuestros deportistas en los últimos años, en España tendemos a ser un poco chovinistas. La prensa deportiva no ha tardado ni un mes en proclamar a Rudy favorito al galardón de Rookie del año. Pero el mallorquín se enfrenta a dos retos difíciles. En primer lugar el hecho de que no es americano. Poca gente parece recordar los problemas de Pau en este aspecto cuando aterrizó en Memphis. En su primera temporada Gasol había completado un año brillante, con más de 17 puntos y 9 rebotes por partido, números de crack, más que suficientes para ser merecedor del galardón. Los Grizzlies contaban también
con otro gran talento de primer año: Shane Battier. Un estudiante ejemplar de la Universidad de Duke cuyo sueño era ser presidente de los Estados Unidos. Sus números eran sensiblemente inferiores a los de Pau pero tenía un gran cartel en el país. Los dos eran favoritos para ser nombrados rookie del año. El aparato propagandístico de los Grizzlies estuvo muy hábil para frenar la polémica e inició una campaña para que sus dos hombres fueran nombrados al unísono. Tras quitarle algunos premios mensuales, al final la lógica se impuso y Pau fue nombrado rookie del año.Su segunda dificultad radica en la competencia que se encontrará entre los rookies esta temporada. A priori no se recuerda un nivel tan alto de novatos desde que en el draft de 2003 LeBron James, Anthony, Bosh o Wade desembarcaran en la mejor liga del mundo. Sus rivales serán muchos, pero 4 alumnos han destacado en este inicio de campaña por encima de sus compañeros.
En Memphis el base O.J. Mayo ha encontrado el lugar apropiado para desarrollar su talento. Su gran actuación en la Universidad de Southern California le valió el número 3 del pasado draft y un entrenador con confianza en su juego le ha dado libertad para dirigir las operaciones de los Grizzlies. Sus números son fantásticos: 21 puntos en casi 40 minutos por partido.
A la costa Este de EE.UU., Florida concretamente, ha llegado Michael Beasley que no ha tardado en hacerse con el puesto titular de ala-pivot en los Miami Heat. Sus 2,08 m. de altura y sus más de 26 puntos y 12 rebotes que promedió en la Universidad de Kansas State podrían haber sido suficientes para una primera posición en el draft, y ahora querrá demostrar que él es el número uno entre los novatos. Sus casi 17 puntos y 6 rebotes por partido parecen un buen camino.
Si Beasley no fue la primera elección del draft fue culpa de los Bulls y de Derrick Rose. El hecho de ser natural de Chicago y su calidad le dieron el número 1 del draft y lo que es más importante: los galones suficientes para abanderar el ataque de los Bulls. A sus 20 años, ha conseguido dejar en el banquillo al base titular durante los últimos 5 años, Kirk Hinrich. 'D' Rose ha contestado con estos números: 18 puntos, 5 asistencias y 5 rebotes en 38 minutos de media.
Si esto no fuera poco para Rudy, hay que sumarle otro número uno del draft, el también Blazer Greg Oden. Este pívot de 2,13 m., llamado a ser el próximo pivot dominante en la NBA, se pasó toda la temporada pasada lesionado por lo que este año tiene la condición de rookie. Si las lesiones le respetan, su físico imponente y su movilidad en el poste bajo le sitúan como uno de los favoritos a novato de la temporada.
Rudy ha irrumpido con éxito en la liga. En un mundo dónde los “códigos del deporte” se llevan hasta los extremos (por poner un ejemplo, los rookies deben llevar los equipajes de los jugadores más veteranos en los entrenamientos), la irrupción de un jugador extranjero no debe ser fácil. Rudy se ha aprovechado del camino abierto por Pau años atrás que ha creado un gran respeto en la NBA y de su actuación con la selección española, especialmente en la final olímpica. Su talento ha hecho el resto, haciéndose un nombre dentro de su equipo y en la NBA en general. Sólo él sabe donde está su techo, la competencia será feroz pero Rudy está más que acostumbrado a competir. Y normalmente suele ganar.
2 comentarios:
Muy completo Nacho. Está claro que los jugadores españoles han irrumpido con fuerza en la NBA y que están siendo valorados como grandes profesionales. Sin duda, gran culpa de este éxito es de Pau, que es para el baloncesto español lo que Alonso para la Fórmula 1 o Santana para el tenis; auténticos "descubridores" de estos deportes en España.
El mejor ejemplo para demostrar el respeto que infunden los jugadores "made in Spain", es la elección de Ricky Rubio, un chaval de tan sólo 18 años,como mejor jugador fuera de la NBA por los general managers.
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