America is different. O al menos su baloncesto. Las reglas del basket USA distan de las del basket FIBA. Se premia la espectacularidad y el disfrute de los aficionados. El aurea que rodea la competición también es diferente. La actualidad en la NBA va mezclada con mucho ruido. Demasiado. Al más puro estilo Muhammad Ali en los días previos a su enfrentamiento con Foreman, los jugadores suelen hacer declaraciones altisonantes que acentúan su ego. Las figuras de los equipos se retan como si de un duelo individual se tratara. Además, las suspensiones por actos de indisciplina son frecuentes, como ha ocurrido esta semana con Carmelo Anthony en los Nuggets. Los partidos son muchas veces una excusa. Como decíamos, demasiado ruido.
Y además, la NBA tampoco se escapa a la noticias del corazón. En ocasiones la prensa rosa se mezcla con la propia liga y a veces de forma especialmente llamativa. Sólo debemos recordar el escándalo protagonizado por Kobe Bryant en 2003. El bueno de Kobe era considerado hasta entonces un chico joven, inteligente, sano y educado. El marido que toda madre quería para su hija. Y decimos que hasta ese 2003, ya que la acusación de violación por una joven blanca de 18 años tiró por la borda su imagen. De la portada del Sports Ilustrated pasó a las páginas de sucesos. El caso finalizó con un acuerdo económico entre las partes, pero los 14 meses de proceso crearon mucho ruido en la NBA. Más ruido que el que tienen que soportar los vecinos de un aeropuerto. Las declaraciones entre lágrimas de Bryant pidiendo perdón por su infidelidad a su mujer, Vanessa Laine, dieron la vuelta al mundo. Algunas empresas como Mc Donalds o Nutella rescindieron sus contratos con la mega estrella. El espectáculo continuó, pero la primera plana de los diarios estaba destinada a la vida privada de Bryant.
En las últimas semanas la prensa rosa vuelve a animar la NBA. Un curioso fenómeno llamó la atención de
la mass media. Este fenómeno se denominó “la maldición de Adriana”. Marco Jaric es el base de los Memphis Grizzlies que no destaca especialmente en la NBA por sus dotes con el balón. Sin embargo, en los últimos tiempos su nombre llenó muchas páginas de los periódicos americanos. Jaric cometió el “pecado” de casarse con la top model brasileña Adriana Lima. Las consecuencias fueron nefastas. Las consecuencias baloncestísticas habría que matizar, ya que seis partidos después de la boda, el base serbio acumulaba un 0 de 20 en tiros de campo, con tan sólo 4 puntos desde la línea de tiro libre. Dicen que a Titi Henry últimamente las cosas le van tan bien porque ha recuperado el amor. ¿Es posible que a Jaric le ocurriera el efecto contrario? Viendo las fotos de su señora esposa podríamos perdonarle la distracción.
Otro de los que aparece más en las páginas de la prens
a rosa que en las de jugadores más destacados es David Lee. El pívot de los New York Knicks está completando una gran campaña que confirma su evolución en la liga. Pero su progresión en las relaciones sentimentales no tiene parangón. En cuatro años ha pasado de promediar 5 puntos por partido a 16. En unos meses ha pasado de probar los encantos de la modelo rusa Anne Vyalitsyna a los de la ex Miss Polonia, Sabina Gadecki. “Un nostálgico del otro lado del telón de acero”, como dice Antoni Daimiel en su blog. David Lee ha pasado a ser uno de los favoritos de los aficionados, y decimos aficionados en masculino.
Baloncesto teñido de rosa. Espectáculo dentro y fuera de las canchas. En una liga que cada día gana más adeptos por su forma de contar las cosas y todo el ruido que ello conlleva. Por es tan fácil ver cómo Jamaal Crawford enchufa triples para Golden State Warriors mientras la fan número 1 del equipo, Jessica Alba, se levanta enloquecida para apoyar a los suyos. Es otra forma de ver la vida y el deporte, más dirigida al espectáculo y a la diversión de las masas. “America is different”, pensará Tony Parker al llegar a casa tras un duro partido y ser recibido por su mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario