viernes, 26 de diciembre de 2008

Bryant y Gasol enseñan el camino al anillo

La inteligencia de Bryant y la inspiración de Gasol en los últimos minutos dieron a los Lakers una merecida victoria sobre los actuales campeones en la revancha de las finales del año pasado en el Christmas Game (92-83). Es curioso que mientras en España el deporte para bruscamente en el periodo navideño en otros países como EEUU e Inglaterra el espectáculo no cesa para regocijo de los aficionados, hartos ya de tanto villancico y turrón y ávidos de sentarse en su sillón y tragarse horas de deporte

El partido tenía todos los ingredientes de un buen festín navideño. Sobre el parqué del Staples Centre los dos últimos finalistas de la NBA: Lakers y Celtics, rivales inconciliables desde tiempos lejanos cuando Magic Johnson y Larry Bird se disputaban la hegemonía del basket americano. Por si los alicientes fueran pocos también dominan este año la clasificación de sus respectivas conferencias. Y el partido respondió a la expectación creada. Todavía no había aparcado su trineo Santa Claus después de su duro día de trabajo cuando Lakers y Celtics iniciaron un frenético intercambio de canastas dónde Kobe Bryant se enfrentaba en solitario al Big Three de los de Boston. Sin noticias de Gasol en el inicio de partido.

Los Lakers, sustentados en el talento de Bryant comenzaron dominando, clamando venganza por la final perdida el año pasado. Algunas cosas han cambiado desde entonces. Los Lakers tienen un pivot dominador, Bynum, algo que echó demasiado en falta el año pasado ante el dominio de Garnett en la zona. Además ha añadido un sexto hombre de importancia, el atlético Trevor Ariza, capaz de hacer muchas cosas y todas bien. Los Celtics, por su parte, perdieron al equivalente de Ariza en su plantilla, un James Posey emigrado a New Orleans. Sin embargo, la sensación que dejaban ambos equipos en lo que llevamos de temporada es que la diferencia lejos de disminuir ha aumentado.

Al brillante inicio de Bryant respondieron muy serios los Celtics con un Garnett abusivo en el poste bajo ante un desacertado Pau Gasol que veía como no le entraban sus tiros, su 1 de 5 en el primer cuarto lo ponía de manifiesto. Los Lakers se encomendaron a su plan A: balones a Bryant y que su talento decida. Posiblemente Kobe sea en estos momentos el mejor del mundo (con permiso de LeBron) pero en ocasiones le falta algo que tenían los más grandes de la época, hacer mejor a sus compañeros. Que se lo pregunten a Pippen, Rodman o Kukoc a los que mejoraba un tal Michael Jordan. A pesar de ello a L.A. le valió con el acierto de Bryant para dominar el encuentro al descanso (51-45).

El tecer cuarto siguió con la misma tónica. Los Lakers a arreones se distanciaban y acortaban su ventaja con la misma facilidad, dando la impresión de equipo poco fiable, demasiado irregular. Los Celtics son otra cosa. Con la mejor racha de victorias de su historia (19 consecutivas) hicieron lo que llevan haciendo dos años: aburrir al equipo rival con su estilo machacón. Como la industria pesada, sin sobresaltos pero eficiente, nunca perdiendo la cara al partido. El Big Three funcionó a la perfección, aunque en esta ocasión echaron el falta una aportación más significativa en la anotación de un acelerado Rondo. Los verdes consiguieron darle la vuelta al partido con un Garnett inconmensurable (acabó el partido con 22 puntos, 11 de 14 en tiros de campo). Pero entonces apareció Odom para reivindicar su papel en los angelinos con 2 triples que daban una ventaja de 71-67 a los locales.
Y apareció Pau
En estas llegamos al último cuarto. Partido igualado, Garnett y Pierce dominando el partido y los Celtics cerca de llevarse su victoria seguida número 20. Pero entonces despertó Gasol que hasta ese momento había completado un partido digno pero no brillante. Apareció Pau y la inteligencia de Bryant. Kobe comprendió que debía de apoyarse en sus compañeros y en tres penetraciones facilitó tres canastones de Gasol que ponían distancia de por medio en el marcador. A su labor ofensiva Pau sumó otra brillante acción defensiva con un espectacular tapón sobre Ray Allen cuando se disponía a ejecutar un triple. El contrataque fue culminado por Ariza para terminar con las últimas esperanzas verdes de remontar.

La conclusión es que los Lakers necesitan de algo más que de su jugador franquicia, Bryant, para doblegar a un equipo con mayúsculas como son los Celtics. Seguro que el maestro Zen, Phil Jackson (que ayer se convirtió en el entrenador más joven en llegar a las 1.000 victorias), tomó buena nota para la post-temporada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

good blog